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La construcción social del espacio: ¿se puede ligar en la isla de enfrente?

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  La construcción social del espacio: ¿se puede ligar en la isla de enfrente? Manuel Ángel Santana Turégano   En los últimos tiempos, a través de la realización de entrevistas, la observación y la revisión de la literatura científica estoy investigando sobre las nuevas movilidades. La semana pasada sentí que había conseguido construir un marco teórico útil para analizar todo el amplio abanico de fenómenos que van desde el turismo tradicional a los migrantes que llegan en pateras, pasando por los nómadas digitales, los trabajadores en remoto, los migrantes de estilo de vida y otros. Partiendo de la tradición sociológica francesa centrada en Bourdieu llegué a la idea que es clave entender que, para los humanos, el espacio es siempre un espacio social. Esto quiere decir que el espacio es socialmente determinado, es decir, que percibimos el territorio con las categorías que hemos adquirido de nuestra cultura a través del proceso de socialización, y que el espacio social es s...

Mil trescientas semanas para vivir la vida de otra manera.

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  Mil trescientas semanas para vivir la vida de otra manera. ¿Cómo influyen nuestras creencias en nuestra vida? Manuel Ángel Santana Turégano   Aunque está claro que muchas cuestiones claves en nuestra vida dependen del azar muchas veces, con nuestras decisiones, hemos contribuido a que acabemos viviendo una vida distinta de la que querríamos. Y esto tiene que ver con nuestras creencias limitantes. Nuestras creencias son nuestra percepción subjetiva de cómo son las cosas. Nuestras creencias limitantes son aquellas que nos hacen pensar que para nosotros no son posibles cosas que en realidad sí lo son. Entender de dónde vienen nuestras creencias limitantes es clave para dejar de auto sabotearnos, y así, en la medida de lo posible, poder vivir una vida más acorde con nuestras creencias.     Ayer cuando sacaba a mi madre de la residencia se quejaba mucho de frío. Le puse un abrigo y la metí en el coche para llevarla a comer a su casa. Entonces se quejó de que...

Mercados, justicia y soberbia meritocrática

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  Mercados, justicia y soberbia meritocrática Aunque en los tiempos que corren el término se ha convertido en una palabra sagrada, desde la perspectiva de las Ciencias Sociales un mercado es, básicamente, un mecanismo de coordinación y asignación de recursos en que sujetos con cierta libertad intentan conseguir lo que cada quien considera que son sus objetivos. Aunque mis amigos economistas podrían incorporar muchos matices, como la información, más o menos perfecta, la asimetría, los monopolios, monopsonios y mil cosas más, aquí me centraré, para hacerlo más entendible, en dos mercados en los que todos, en un momento u otro, hemos participado, si bien esto, hasta no hace tanto, era relativamente inusual: los mercados de trabajo y los mercados de emparejamiento.   Que el trabajo, en algunas cuestiones, pueda considerarse un mercado, significa que no hay una autoridad central que decida, por ejemplo, tú vas a ser camarero, el otro va a ser médico y un tercero será el empres...

La casa de los horrores

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La casa de los horrores   Movía la cabeza de lado a lado, enrojecida por el llanto, y de manera repetitiva, como si fuera la niña del exorcista, repetía “es que yo no tengo ganas de nada, yo no tengo ganas de nada, nada más que de morirme”.   La semana, la última de vacaciones, acababa de comenzar, y me dieron ganas de irme a casa, meterme en la cama y no volverme a levantar en un rato. De no hacer nada. Nada. Si no fuera porque he convivido con ella desde que tengo uso de razón, o posiblemente antes, habría dicho que tenía una depresión. Pero sabía que se me pasaría, que no era una depresión, sino, como se diría coloquialmente, una “bajona”, fruto del estrés de un verano complicado y de la frustración de no encontrarle una salida, o al menos no la que te gustaría, a la situación. El verano no había empezado mal, con éxitos laborales, con buenas noticias económicas, con novedades agradables. Era el primer verano sin mi padre. Después de tres años de un Alzheimer compli...

Elogio de las residencias (de ancianos)

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  Elogio de las residencias (de ancianos) Manuel Ángel Santana Turégano   Los seres humanos somos unos bichitos bastante raros. Mientras que otros animales apenas nacen ya son capaces de valerse por sí mismos los sapiens nacemos prematuros. Por eso hace falta el trabajo de toda una comunidad para conseguir que los retoños de seres humanos lleguen a alcanzar la edad adulta y la especie se reproduzca. En el otro extremo, en el final de nuestras vidas, tampoco es extraño que necesitemos ayuda. Si bien esto ha sido así durante decenas de miles de años, por diversos motivos en las últimas décadas el final de nuestras vidas ha cambiado mucho. A lo largo del siglo XX se ha incrementado mucho la esperanza de vida. Y en lo que va de siglo XXI hemos puesto años a la vida, pero muchos de esos son años con poca vida. Enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y otro tipo de demencias han incrementado enormemente la necesidad de cuidados que son necesarios en el final de la vi...

¿Y ahora qué? La ética nacional- católica y el espíritu de la depresión.

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  ¿Y ahora qué? La ética nacional- católica y el espíritu de la depresión. Manuel Ángel Santana Turégano, 1 de julio de 2025.     Empieza un nuevo verano, empieza una nueva época   Llega Julio. Con la llegada del verano, el final del curso escolar, de muchas competiciones deportivas, y el inicio del período vacacional, se marca el fin de un ciclo y el comienzo del siguiente. Lo que hace que, una vez más, vuelvan a estar sobre la mesa las cuestiones que nos acompañan durante toda nuestra vida. ¿Y ahora qué? ¿Qué hago con mi vida? Haya logrado mucho o poco hasta ahora, ¿qué hago a partir de aquí? ¿Qué es lo que hace que una vida merezca la pena ser vivida? La vida es como una partida de cartas. No eliges las cartas que te tocan. No eliges las reglas con las que tienes que jugar. Simplemente, te limitas a intentar jugar tus cartas lo mejor que puedes para vivir una vida que te haga feliz. ¿Qué hacer con tu vida? Cuando mi madre nació, en 1938, en Canarias, la ...